miércoles, 6 de agosto de 2014

Odio el Rosa

Lo han vuelto a hacer. Han vuelto a crear algo que va mucho más allá de lo que se suele esperar, más allá de lo que la mayor parte de la gente es capaz de imaginar. Menos ellos, claro. Ana Alonso y Javier Pelegrín han puesto otro gran tramo de escalones en la ya altísima escalera que conduce a su altar. Sí, un altar al que ascendieron al escribir su obra maestra (La Llave del Tiempo), pero que mantienen, cada vez más alto, gracias a sus crecientes éxitos. Y sólo hablo de los publicados en el género de "Literatura juvenil", pero seguramente con su "Literatura infantil" pase tres cuartos de lo mismo.
¿Que de qué os estoy hablando? Muy bien, contestaré. Tenemos ante nosotros una obra completamente fuera de lo común titulada Odio el Rosa. El nombre quizá pueda llevar a pensar que se trata una obra superflua sobre, no sé, una chica a la que no le gusta ese color. Pero no hay nada más lejos de la realidad.
El rosa no es sólo un color, es un símbolo. Aún hoy, en nuestros días, el rosa es el color que se adjudica a la mujer, un convencionalismo y, quien quiera mirar un poco más allá, una muestra del control que tiene la sociedad sobre sus individuos.
De éso han venido a hablarnos esta vez. Bueno, de éso y de la globalización, claro.


Esta vez, han decidido escribir la historia de dos personajes completamente diferentes (o a lo mejor no tanto): Sara, la nueva imagen de una de las marcas más importantes del mercado llamada Sweet Pink, y Dani, un exitoso futbolista de la marca Kine.
Ambas historias suceden de forma simultánea, lo que hace que este nuevo proyecto vaya a tener la forma de una doble trilogía. No es imprescindible leer las dos, pero si se desea disfrutar de toda la experiencia, es preferible complementar la lectura de una de las historias leyendo la otra.

   

El mundo en el que transcurren ambas historias es el máximo ejemplo de la globalización: una sociedad jerarquizada según las marcas que se pueden consumir, un mundo dirigido por grandes empresas que incluso han asumido la tarea de educar a los niños, una educación cuyo único propósito es crear consumidores ideales. En éso consiste la vida en el año 2055: en estudiar para conseguir que una marca líder te seleccione como consumidor (ya no son las personas las que eligen las marcas que consumen, sino las marcas quienes eligen a sus consumidores), y así poder mantener un nivel de vida que no tendrías si tuvieses que trabajar para una marca inferior.


Pero la historia no acaba en los libros, sino que todo este asunto va más allá. No sólo han cambiado el formato de edición por un diseño y un conjunto de ilustraciones de singular belleza, sino que se han aventurado a hacerse un hueco en la enmarañada red que constituye Internet y poblarla con su imaginación: es lo que se conoce como una aventura transmedia. A este rincón podremos acceder gracias a unas "pistas" que encontramos al final de los libros: una carta manuscrita en el caso de Sara, y cuatro cartas de rol en el caso de Dani.


Bueno, chicos. El futuro ya ha comenzado, ¿queréis conocerlo?

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