domingo, 27 de septiembre de 2015

2 años

A todos aquellos que participasteis alguna vez en la bonita tarea de romperme por dentro a martillazos:

No sé si sóis conscientes del daño que me hicistéis. No sé si alguna vez se os pasó por la cabeza que todo aquello no estaba bien, o si en cambio estabais demasiado obcecados en la honrada tarea de pisotear al resto para sentiros por encima. Lo más triste es que hubo un momento en que los pisoteados fuisteis vosotros, pero parece que ya se os ha olvidado. Qué absurdo es el comportamiento humano.

Aún sigo sin comprender por qué lo hicisteis: ¿Os molestaba? ¿Era un estorbo? ¿Era una víctima fácil? ¿O simplemente no era perfecta? Hace tiempo pasaba horas llorando mientras le daba vueltas a la razón de todo aquello, pero ahora únicamente me lo planteo como una curiosidad que lamentablemente nunca voy a ser capaz de saciar.

Durante este tiempo he aprendido que la perfección no existe, básicamente porque el canon que definiría los grados de perfección es subjetivo. Y sin un canon objetivo y real es absurdo definirlos, incluso planteárselos. He descubierto que soy perfecta, perfecta a mí manera, y perfecta para mí. Y yo soy la única que puede juzgar esa perfección, porque es mía. He comprendido que la culpa de lo que pasó no la tuve yo, sino vosotros. Sóis vosotros los que necesitáis cambiar, no yo; porque yo no soy la que está defectuosa.

En estos últimos años he conocido gente increíble y maravillosa, gente que no fuisteis capaces de valorar en su momento y dudo que algún día valoréis. Gente que me ha abierto un mundo entero de posibilidades y esperanzas, y que me han enseñado el verdadero significado de la amistad.

Esto no es una carta de "estáis perdonados", ni tampoco de "os sigo guardando rencor", ni siquiera es un "estoy mejor sin vosotros". Es un ruego, y una promesa.
Os pido que, por favor, os lo penséis dos veces antes de hundir a alguien en la miseria, pues el día menos pensado podríais ser vosotros. Y, si eso sucede, os prometo que saldréis de ello. No al día siguiente, ni al cabo de una semana, pero saldréis. Y entonces comprenderéis que no todo es blanco o negro, si no que el color gris en toda su gama es tanto o más apto como los otros dos.

Alerta

sábado, 27 de junio de 2015

La ciudad transparente

Hubo un tiempo en el que las vidas no estaban escritas. Cada hombre improvisaba su historia día a día, hora a hora, añadiendo un acto a otro sin tener en cuenta la estructura o el significado del conjunto. Aquellas gentes esclavas del azar malgastaban su tiempo en tareas rutinarias que les consumían el cuerpo y la mente con el único fin de garantizar su sustento, y ni siquiera eran conscientes de su tragedia. Existían sin propósito, y, cuando morían, su hueco era ocupado inmediatamente por otros que vivían  de la misma manera, de forma que cada existencia apenas dejaba huella en unos pocos allegados, familiares o conocidos unidos al difunto por lazos casi siempre fortuitos. Así vivieron mis abuelos, sus padres y los padres de sus padres: vidas absurdas y anónimas, porque entonces los seres humanos apenas se interesaban por sus semejantes.

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Vivimos en un mundo en el que el único fin de nuestra existencia es dejar huella. Abrimos una cuenta en una red social con la intención de que gente que no conocemos de nada sepa quiénes somos, lo que hacemos en cada momento... Subimos imágenes, comentarios, situaciones de nuestra vida privada, sólo por el placer de sentirnos importantes. Vivimos por y para el qué dirán, preocupados únicamente por el número de seguidores que tenemos, la cantidad de "me gusta" que tienen nuestras fotos, o el número de reproducciones que tiene nuestro último vídeo.

Como si nos hubiéramos olvidado de lo que es vivir de verdad.

Salimos a la calle y somos incapaces de acercarnos a alguien para empezar una conversación. Nos aterroriza alejarnos un metro de nuestro teléfono móvil. Grabamos todo lo que sucede a nuestro alrededor con el fin de enseñárselo a nuestros seguidores.

Incapaces de disfrutar del momento.

Estamos perdiendo lo que nos hace humanos, la oportunidad de dirigir nuestra propia vida, el derecho de tropezar cuatro, cinco, seis veces con la misma piedra. Tenemos miedo a equivocarnos y que los demás sean conscientes de ello. Odiamos quedarnos aislados, solos frente a nuestros pensamientos, abandonados en nuestra propia soledad. Y eso es precisamente lo que nos está sumiendo en la peor soledad de todas.

Estamos perdiendo la capacidad de improvisar nuestra propia vida.

Nuestra humanidad.

Y, aunque somos conscientes de ello, ha dejado de importarnos.

domingo, 26 de abril de 2015

26 de Abril de 1937

Era lunes. Como cualquier otro día del año, el sol se abría un hueco en el cielo y daba comienzo al nuevo día. A pesar de la guerra en la que estaba sumido el país en aquella época, la ciudad se despertó tranquila, acogiendo ese lunes como cualquier otro. No había nada que pudiera hacerles pensar que ese día sería diferente de los tantos otros que cargaban a su espalda.
Pero a medida que pasaban las horas, los aviones sobrevolaban la ciudad con más frecuencia. Y aun con los tiempos que corrían, resultaba aterrador. Horas más tarde cayeron las primeras bombas, el terror asolaba las calles, el miedo recorría la ciudad llamando a cada puerta, y la tristeza trepó por los cimientos.
Poco después ya no quedaba nada, sólo ruinas de lo que una vez había sido, y una tristeza desoladora. La calles lloraban, los adoquines notaban el sabor de la ceniza que se acumulaba sobre ellos, y un periódico viejo decidió que era mejor arder a contar la historia de lo que allí había sucedido.
Era lunes, y en Guernica nadie se imaginó que algo así podía llegar a sucederles. Y como en Guernica, en cualquier otra ciudad del mundo.

domingo, 12 de abril de 2015

Wish you were here

Cerrar los ojos
y que se te infecte el alma,
y la mente se te llene de roncas aspiraciones,
grotescas espiraciones
y un sinfín de imágenes que amenazan con destruirte por dentro.

Y deshacerte,
quemarte
y arrancarte la vida a trozos
mientras en el exterior reina la calma
y el sol irradia luz.

Y amanecer al día siguiente
con los ojos secos
y una sonrisa en el rostro,
preparada para la nueva función.

martes, 31 de marzo de 2015

Amor y poesía (o amor a la poesía)

Escribirte poesías en la espalda
para que entiendas que el amor
es la dedicación de un poeta a sus palabras,
la delicadeza de los trazos de su pluma
y la pasión de crear
para alguien.
El amor se arrastraba por las piedras
colocadas pulcramente en el jardín,
entre árboles titánicos
y flores de colores aún por inventar.

Se arrancaron las hojas de los árboles
como se arrancan sentimientos de un corazón:
despacio, con paciencia y cariño,
y con cuidado de no romper nada importante.

jueves, 22 de enero de 2015

La poesía

La poesía es inútil, sólo sirve
para cortarle la cabeza a un rey
o para seducir a una muchacha.
Quizás sirve también,
si es que el agua es la muerte,
para rayar el agua con un sueño.
Y si el tiempo le otorga su única materia,
posiblemente sirva de navaja,
porque es mejor un corte limpio
cuando abrimos la piel de la memoria.
Con un cristal partido,
el deseo
hace heridas más sucias.
La poesía eres tú,
un corte limpio,
una raya en el agua
-si es que el agua es razón de la existencia-,
la mujer que se deja seducir
para cortarle la cabeza a un rey.

Completamente viernes
Luis García Montero

domingo, 11 de enero de 2015

En honor del viento, que nos impide deshacernos.

Estaba hecha de agua, y cuando se deshizo en lágrimas, desapareció. Conocía el riesgo y, aún así, se arriesgó a amar, aunque nadie puede elegir no enamorarse.
Él era viento: cambiante, inestable, viento del sur. La brisa de sus noches acariciaba su piel mojada, alterándola en olas. Y ella se acercaba en marea para besarle.
Ella le amaba, pero no podía estar con él. Él rozaba su superficie, entregándose completamente, porque así era el viento; y se enamoró de su inaccesibilidad. Ella salpicaba suspiros, tratando acariciarle con sus gotas. Y así, fueron conociéndose poco a poco y, aunque eran diferentes y su naturaleza se lo impedía, desearon fundirse en uno solo.
Hasta que un día, ella lloró, y cuando el agua llora, desaparece. Lloró por amor, y su cálido llanto logró evaporarla. Se unió al viento, que al fin pudo abrazarla, y mientras sigan amándose, ella no se convertirá en lluvia, porque él no la dejará deshacerse de nuevo.

domingo, 4 de enero de 2015

Llevo días observando este sol que ha decidido salir durante estos días helados. Me ha llamado la atención la intensidad con la que brilla, y el calor que me proporciona cuando más frío almaceno dentro y mi corazón empieza a plantearse si merece la pena seguir latiendo.

Es invierno, la época más fría del año, meses en los que el frío nos cala los huesos, y nos arrebata las ganas de seguir avanzando. Pero este invierno en particular ha optado por despojarse de sus nubes y enseñarnos que, a pesar de todo, el sol siempre brilla; y se ha vestido de hielo y reflejos dorados porque quiere mostrarse tal y cómo es.

Y ya podemos afirmar que este año se presenta distinto, dispuesto a ofrecernos una nueva forma de vivir de acuerdo a los tiempos que corren, en los que necesitamos una mano en el hombro y una sonrisa sincera incluso más que el aire que llena nuestros pulmones.

Y este frío mes de Enero ha venido a descongelarnos.

lunes, 20 de octubre de 2014

Arte

Arte: (del latín ars, artis, y éste calco del griego τέχνη)
1. amb. Virtud, disposición y habilidad para hacer algo.
2. amb. Manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos y sonoros.

Hoy quiero hablar del Arte. No por nada en especial, ni siquiera tengo nada trascendental que transmitiros. Sólo quiero hablar.

Cuando empecé a escribir, me consideraba "escritora casual", no era algo sumamente importante en mi vida ni nada a lo que le dedicase un tiempo excesivo. Pero, con el tiempo, fui creciendo y, conmigo, mis sueños. Comencé a autodenominarme "proyecto de escritora", porque éso era realmente lo que quería hacer con mi vida.
Sólo desde hace relativamente poco he empezado a considerarme lo que soy en esencia: "artista". Sí, me considero una artista, una persona que mediante una disciplina artística trata de transmitir algo a los demás. Y esto es exactamente de lo que necesito hablar hoy.

Los artistas estamos infravalorados. De las disciplinas artísticas, sólo algunas se valoran de verdad. Por ejemplo, la Danza está valorada porque se necesita un físico muy trabajado para poder ejercerla. La Música también, no todos somos capaces de dominar un instrumento musical, ni de cantar; para algunas personas, la simple idea de entender una partitura, una tablatura, o reconocer notas únicamente con la ayuda de nuestros oídos, nos supone un esfuerzo considerable, y no siempre lo logramos. Otras disciplinas que también se valoran en muchas ocasiones son la Pintura y el Dibujo, porque tampoco podemos hacerlo todos, e incluso la Poesía, a pesar de la pérdida de gusto por ella en la sociedad actual. ¿Y qué decir del Cine y del Teatro? Muy poca gente sabe actuar. Y la Fotografía, que tampoco se me olvide.
Pero hay dos casos concretos dentro de estas disciplinas que no se llegan a valorar de la forma en que se debería: la Literatura y la Magia. Voy a empezar por la última porque no es mi tema.

No son pocas las veces que he oído el comentario "Si yo conociera el juego de manos, lo haría mejor que tú", mientras intentan descubrir el "truco", como ellos lo llaman, sin prestar atención a lo que verdaderamente importa.
O los "No me gusta la Magia, odio que me engañen". Esa es la cuestión, Nietzsche ya lo dijo: el Arte es un engaño. El hombre creó el Arte para representar la Realidad, pero sabe que es un engaño. Es absurdo decir que una representación artística es una mentira, cuando es el Arte al completo lo que es una mentira.

La otra disciplina, la Literatura, es otro caso que tampoco se valora como se debería. Cualquiera puede escribir, en eso estoy de acuerdo, pero de esa gente ¿cuántos son escritores? Ni yo misma me considero escritora, ¿por qué una persona que le ha dedicado mucho menos esfuerzo que yo al tema decide denominarse así?
Con esto, no quiero ofender a nadie, es lo último que pretendo.

De esto tampoco entiende la RAE, si me permitís comentarlo, porque "Literatura" no es únicamente el arte de expresarse con una lengua.
La Literatura es el arte de crear un mundo de la nada, de decorarlo con estructuras inventadas, de imaginarse una nueva Naturaleza, de inventarse unas nuevas leyes físicas que lo rijan, de darle una Historia... Y de poblarlo con personajes que se mueven por él, que interaccionan con sus elementos, que sienten, ríen, hablan, se enamoran y que, en definitiva, viven. Es dotarles de un alma, y hacer que sean queridos - u odiados - por sus sentimientos, sus actos o su historia.

Ser escritor no es tener el don de la palabra, ni siquiera es poseer imaginación para inventar dicho mundo. Ser escritor es saber transmitirlo, llegar al corazón de las personas mediante la palabra, hacer que sientan lo que sienten esos personajes que has creado, y que lloren con ellos, o por ellos, como haría alguien que se encuentra a su lado. Es lograr que el lector se sumerja en la historia, y ya no pueda salir de ella, porque desea quedarse a vivir dentro de las páginas. Y que llore por llegar al final, a la vez que siente alegría por haber vivido esa historia.

He oído más de una vez a la gente decir: "Sí, la historia es buena, disfruté con ella", sin llegar a valorar el trabajo que hay detrás de esa historia. También me han llegado a decir que "ellos también podrían escribir algo así", pero "que les da pereza", o "que no les gusta escribir". Una vez, hasta llegué a conocer a un "escritor" al que no le gustaba leer.
Y tampoco se quedan cortas las ocasiones en las que la gente me ha dicho "¿Para qué te vas a leer el libro, si han hecho la película?", o "¿En serio vas a leerte ese libro viejo? Tienes resúmenes en Internet". O también "¿Escribes? Vaya aburrimiento" e, incluso, "Ah, ¿pero te lee alguien?".
Y tiran tus sueños a la basura, bajo el pretexto de que "Te vas a morir de hambre, porque de eso no se puede vivir".

Esto, señores, es lo que opina la gente del Arte. Que es innecesario, porque mientras haya médicos y científicos, el Ser Humano vivirá más tiempo. Pero, ¿de qué sirve vivir más tiempo sin Arte? Necesitamos soñar para vivir, porque no somos máquinas. Necesitamos esas carreras "de Letras" tan insultadas por los "de Ciencias", necesitamos a "los de Artes", si queremos seguir siendo humanos.

Y a todo esto, puede que yo estudie una carrera de Ciencias, pero no soy "de Ciencias". Como tampoco soy "de Letras" o "de Artes". No puedo etiquetarme, porque las etiquetas son absurdas. Mi mente se ha negado a encasillarse en ninguna de estas ramas, algo que agradezco infinitamente, porque nunca lo vio necesario.
Así que, si queréis, soy de todo, o de nada. Porque soy artista, pero eso no quiere decir que ésta sea la única rama de la que entiendo.



El Arte es crear, ya sea bailando, pintando, rasgando una guitarra, haciendo algo imposible, o escribiendo. El Arte es emocionar, crear una ilusión. Y nadie puede venir a decirme que sentir no es necesario.